¡Ay de las mujeres...!
¡Ay de las mujeres que se convierten en ángeles para guardar su dolor! ¿Acaso no saben que el dolor, también a los ángeles les duele? Se les cuela entre las alas que rodean su corazón. Se desgaja entre las nubes y se convierte en gotas con sabor a mar. ¡Ay de las mujeres que se convierten en ángeles para guardar su dolor! ¿Es que no saben, que también de dolor se peca?